La Nación compartió una nota que recorre la historia de Juliana Longhi, mamá de siete chicos y vecina de Las Tunas, y los desafíos de criar a sus hijos con discapacidad en un contexto de vulnerabilidad.

En el artículo, Juliana cuenta que, después de años de sostener todo “como podía”, se animó a pedir ayuda en un lugar que siempre estuvo cerca: Fundación Nordelta. Allí encontró escucha, orientación y una red de contención. Ese acompañamiento fue clave para acceder a recursos, tratamientos y apoyos, y también para mejorar condiciones concretas de su casa —como la posibilidad de construir un baño dentro del hogar, fundamental para la movilidad y la seguridad de su familia.
Hoy, esa experiencia se transforma en comunidad: Juliana también acompaña a otras madres desde la Fundación, para que nadie tenga que atravesar estos caminos en soledad.
Compartimos esta nota porque ayuda a visibilizar realidades que existen en nuestros barrios y el valor que tiene el acompañamiento cercano, especialmente cuando la vida se vuelve cuesta arriba.
Desde Fundación Nordelta, seguimos trabajando para que más familias puedan encontrar orientación, acceso a redes de apoyo y oportunidades concretas, siempre con respeto por su dignidad y su historia.
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