Cómo se gestiona tu donación

Sep 13, 2019

 

Muchos son los vecinos de Nordelta, Nuevo Delta y personas de otras comunidades que se acercan a la Fundación, ya sea a nuestra sede o a nuestro contenedor a donar prendas de adulto, ropa infantil, ropa blanca, objetos de decoración, libros, útiles escolares, juguetes, etc.

Gestionamos las donaciones a través de un proceso que consta en primer lugar de una etapa de clasificación que está cargo de un equipo de voluntarios. Algunas donaciones se derivan a nuestro Ropero Comunitario ubicado en la sede que tenemos en el barrio Las Tunas.  Otras, se destinan según las necesidades, a otras instituciones, como el Hogar San José, el Jardín Niño Dios, el Jardín de Infantes Manuelita, o la Escuela Nº 21 Amado Bonpland del barrio El Lucero. Además, en lo que va del año, distribuimos donaciones por necesidades puntuales y situaciones de emergencia. Por ejemplo, a una vecina voluntaria proveniente de Venezuela que está ayudando a la comunidad de ese país en la Argentina; a los Bomberos Voluntarios de Benavidez que viajaron para llevarles donaciones a las víctimas de las inundaciones en el Litoral: o al área de Oncología Pediátrica del Hospital Gutiérrez, a donde enviamos juguetes. Otras donaciones, se destinan a ferias sociales, que llevamos a cabo a lo largo del año para recaudar fondos para fines específicos.

Las ferias son apenas un eslabón de una cadena de buenas voluntades. Las donaciones son revalorizadas desde que llegan a nuestro contenedor. La etapa de clasificación a cargo de nuestro voluntariado, incluye muchas veces restaurar y acondicionar algunos objetos, reparar juguetes, reciclar disfraces, y hasta el lavado y planchado de prendas. En el Ropero Comunitario, en Las Tunas, un grupo de mujeres, que asisten a nuestra Fundación desde hace años a distintas actividades, colaboran, ordenando, clasificando y organizando el funcionamiento de este espacio.

¿Por qué y para qué hacemos ferias? 

A través de las ferias buscamos brindarles a todas las personas la oportunidad no sólo de comprar a precios muy accesibles, sino también la dignidad de poder elegir. Un niño que puede elegir qué juguete llevarse y ve a sus padres pagar por él, en lugar de recibirlo como una donación, es un niño a quien se le abren posibilidades, como la construcción de su identidad y sus valores. Una mujer que puede adquirir una prenda que le gusta, es una mujer que ve el resultado de su trabajo y se siente digna.